Las Salinas

Las salinas en primavera

Las salinas en primavera

 

 

Atardecer en las salinas

Atardecer en las salinas

800 a.C.

La isla de Ibiza fue colonizada por los Fenicios en el siglo VIII antes de nuestra era y ya de esta época datan las salinas que hoy conocemos. Sin embargo, la primera referencia oficial sobre la explotación de las salinas de Ibiza la encontramos a partir del 540 a.C., cuando los Cartagineses conquistaron la isla. La producción de la sal continuó bajo la influencia del Imperio Romano, que dominó Ibiza desde el año 122 a.C. hasta el 476 d.C. Durante 500 años la isla estuvo dominada por múltiples civilizaciones que dejaron su huella, como Vándalos y Bizantinos, y con la llegada de los Árabes en el 902 d.C., se retomaron los antiguos métodos de extracción y producción de sal que habían iniciado los Cartagineses.

 


 

1235 d.C.

Tras la Reconquista Española en 1235, se empezaron a utilizar en las salinas nuevas técnicas que aumentaron enormemente la cantidad de sal extraída, mejoraron su calidad y supusieron, además, una gran mejora para la comercialización. Ya en aquella época – adaptado a los tiempos de hoy – se vendían alrededor de 25.000 (!) toneladas de la “Sal de Ibiza”. Entonces este producto era de crucial importancia, pues hasta la llegada del frigorífico, la sal era casi el único conservante natural existente. Gracias a su sal, Ibiza se convirtió en un socio importante de las grandes potencias medievales como Génova, Florencia y Venecia. Tras la guerra de sucesión española en 1715, las salinas pasaron a estar dirigidas por la corona. La extracción de sal continuó hasta finales del siglo XIX, pero el progresivo deterioro de las instalaciones, hizo disminuir la producción a 7.000 toneladas por año.

 


 

1871 d.C.

En 1871 las salinas fueron vendidas por 1,1 millón de ptas. (aprox. € 9,15 millones) a dos empresarios mallorquines. En 1878 éstos fundaron la “Fábrica de la Sal de Ibiza”, que es el origen de la compañía actual “Salinera Española S.A.”, e invirtieron gran capital en la reforma y modernización de las salinas. Crearon más de 1.000 nuevos puestos de trabajo y ya en 1886 consiguieron aumentar la producción de sal a 32.000 toneladas. Dos años más tarde serían 50.000, una cifra que, también en la actualidad, sería considerada un éxito.